¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños;20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios. – 1 Corintios 6:19-20

Durante este tiempo de ayuno me ha causado pensar en lo que consumimos y las cosas que nos consume – a veces son las mismas cosas.  Este tiempo es especialmente difícil para mi porque creo que la gula es uno de mis pecados más fuertes, me encanta a comer, y encanta la comida.  Por ejemplo, muchos de ustedes hacen ejercicio para estar en buenas condiciones, ver bien, y ser saludable – yo hago ejercicios para que crezca mi apetito y comer lo que quiero comer.  Janice te puede decir que siempre le digo “te amo” cuando cocina algo rico.

Regresamos a la idea de las cosas que consumimos y las cosas que nos consume.  Consumimos más que la comida, podemos consumir la media (música, libros, programas, películas, etc etc), podemos consumir ideas o pensamientos, y podemos consumir sentimientos o emociones.  Creo que es muy importante examinar lo que consumimos para nuestras mentes y emociones, porque puede ser cosas que nos contamina y nos pueden controlar.  No quiero decir que no debemos tocar nada del mundo (y ser monjes) – porque en realidad es imposible no ser contaminado en una forma u otra – lo que quiero decir es si esas cosas empiezan consumir a nosotros – llega a ser muy insaludable.  Mas que ser insaludable, creo que Dios nos pregunta – ¿Quién es tu Señor, esas cosas o yo?  ¿Puedes honrarme en lo que haces?  Creo que hay algunas tips para nosotros para dar nos una perspectiva mejor:

1. Fuimos comprado por un precio – Cuando murió Jesús en la cruz por nosotros, tomó nuestro lugar de condenación, para que podemos ser libres y sus hijos.  El precio fue el sacrificio de Jesús.  Entonces la pregunta para nosotros cada día no debe de ser “¿Qué quiero hacer hoy?” pero debe se ser “Jesús soy tuyo, ¿Qué quieres que haga hoy?”  Es un cambio de roles.  Ahora, no creo que Dios no te va a decidir lo que vas a comer o vestir; pero haciendo una pregunta así empieza a cambiar nuestra perspectiva.

2. Suelta sus manos del pecado – Muchas veces consideramos que el pecado nos está agarrando, como si tenia un control sobre nuestras vidas.  Creo que es lo que sentimos, como estamos atrapados y es la carne o el cuerpo que nos está controlando.  Pero han considerado que tal vez nosotros también no queremos dejar el pecado – queremos seguir satisfaciendo nuestros deseos.  En realidad, dice la Biblia para todos los que están en Cristo – el poder del pecado ya no aplica.  Aquí el poder es el poder de condenarnos y también el poder sobre nuestro ser – solamente pueder tener ese poder si lo dejamos tener.

3. Realizan que todo lo que tienen es un regalo de Dios – Dios es tan bondadoso, pero a veces pensamos que lo que tenemos son nuestras posesiones.  En el momento que realizamos que todo es de Dios y viene de Dios y podemos soltar la idea de “mis posesiones” – podemos recibir todo lo que Dios nos quiere ofrecer.  Recuerdan, palmas abiertas…

¿Qué son las cosas que te consume?  ¿Qué son los pecados que tienes que soltar?  ¿Cómo puede ser Dios el maestro/Señor de sus vidas en una manera tangible y real?

**Quédense quietos para escuchar la voz de Dios y toman un tiempo de orar**

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