Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo.[c] Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»Por segunda vez se retiró y oró: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo,[e] hágase tu voluntad.» – Mateo 26:39,42

Cuando Jesús estaba orando en el jardín de Getsamené estaba en mucha angustia, por que era su última noche y estaba preparándose para dar su vida como un sacrifico para toda la humanidad. No era solamente morirse en la cruz, pero tomó todos los pecados, toda maldad, toda condenación sobre su ser. Además, su sacrifico significaba que por ese momento su comunión con el Padre será roto. Le trajo tanto dolor que dice la Biblia que los vasos de sangre rompió en su frente – y anatómicamente dicen los científicos que es posible hacerlo cuando una persona experimenta estrés extremo.

Así era el crisol de elección de Jesús, y vemos en estos versículos que no era la preferencia de él para sufrir una muerte así, pidió para el trago amargo podría ser quitado – pero quería mas biela voluntad de Dios. No creo que vamos a experimentar decisiones tan fuerte como tenía Jesús en ese momento, pero creo que el principio es igual. Todos nosotros encontramos con un crisol de elección cada día, y hay decisiones que hacer que implicaría una decisión para Dios o para si mismo. Creo que unas preguntas buenas para hacer para medir nuestras decisiones son ¿Qué quieres que haga Dios? O ¿Quebrara el corazón de Dios si hago esto?

¿Qué son algunas cosas en sus vidas que quiebra el corazón de Dios? ¿Pueden hacer el compromiso para poner en practica la actitud de Cristo en el jardín de Getsamené?

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