Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo:

—Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.19 Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las *naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,20 enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. – Mateo 28:18-20

Jesús despues de ser resucitado quedo parado por un cerrito afuera de Jerusalén.  Estaba listo para ascender al cielo, pero tenia unas últimas palabras para sus discípulos.  Estos discípulos nunca le entendieron completamente durante su ministerio, discutian entre ellos quien seria el más grande, cuando murió querían que Jesús sea el Rey, cuando les pidió a orar ellos durmieron, y cuando estaba en la cruz ellos le abandonaron.  Pero Jesús hizo algo incomprensible, se encargó todo el Reino en las manos de estos mismos discípulos!  Si los discípulos fueron empleados en cualquier compañía, organización, o iglesia creo que ya iban sido despedidos, pero no es como obra el Señor.  A pesar de nuestras debilidades, fallas, orgullo, o cualquier otra deficencia – es la voluntad de Dios de usarnos, y mas que eso encargarnos con todo su plan para redimir el mundo!  ¡Que plan estratégico!

Otra lección que tenemos en esta pasaje es la palabra “vayan”.  Jesús nunca dijo “cuando vayan” o “si vayan”, pero mas bien Jesús nos manda a ir, para nosotros no es una opción.  ¿Y cómo hacemos discípulos para Jesús?  El Dr. Hendricks, un profesor en el Seminario de Teologia de Dallas dijo, “Si quieren que gente sangran, tienes que tener una hemorragia”.  Cuando compartemos tenemos que mostrar con una pasión radical.

Pueden creerlo, el destino del mundo está en nuestras manos!

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